La Iglesia:
Altitud: 250 m.
Comenzar la ruta desde la misma iglesia que da nombre a este barrio,
el principal de Bustablado, y junto a la cual crece una hermosa encina.
Pasado el templo, girar a la derecha, ascendiendo por una estrecha pista
asfaltada flanqueada por frondosa vegetación. En una bifurcación
ir por la izquierda, para alcanzar poco después un grupo de casas.
Tabladillo:
Altitud: 370 m.
Km: 1.5

ODespués
de otro tramo de subida, se encuentra otra bifurcación, continuando
por la misma orilla del arroyo. Poco más arriba se cruza el regato,
y en un cruce inmediato subimos por la derecha, en cerradas curvas hasta
un rellano próximo a una vivienda. Aquí dejamos el asfalto,
ignorando a la derecha la subida a la Vuelta la Pilona, en la carretera
de Alisas, subiendo a la izquierda, por encima de la casa. Ya sin desniveles
acusados, vemos en un prado, unos metros por encima del camino, un gran
tejo, sin duda uno de los más destacados de Cantabria. A lo largo
del camino, en el que hay que cruzar algunas portillas, además
de contemplar el paisaje dominante de prados de siega, vemos una notable
variedad de árboles: hayas, cagigas, fresnos, abedules, encinas,
sauces, castaños, avellanos... la ruta continúa a media
ladera, con buenas vistas hacia el macizo de Porracolina. Dejando algún
desvío secundario, y manteniendo una altitud regular, tras un buen
rato se alcanza una bifurcación en la que de momento dejamos la
pista principal, subiendo a la derecha para alcanzar la divisoria Asón-Miera.
El
Braneu :
Altitud: 660 m.
Km: 8.5
Damos vista al valle del Miera, sobre el que destaca la agreste masa
caliza del macizo de Las Enguinzas. Si la visibilidad es buena, al fondo
asomarán las cumbres de la Cordillera Cantábrica: Cordel,
Peña Sagra, Peña Prieta... Bajar de nuevo al cruce anterior,
descendiendo ahora por la pista principal, a la derecha. Tras un tramo
de revueltas muy pendientes, se alcanza otro de los barrios de Bustablado.
El
Avellanal :
Altitud: 340 m.
Km: 11
De nuevo por un acceso asfaltado, bajar entre las desperdigadas viviendas,
una típica muestra de la dispersión de poblamiento que existe
en la comarca.