(pulse en un pueblo para ver la descripción del tramo)Descripción de los tramos
Altitud: 627 m.
Desde el centro del pueblo, en el que podemos ver varias casonas blasonadas,
girar a la izquierda junto a la iglesia, ascendiendo por una pista. Pronto
llegamos a un cruce en el que subimos a la derecha. Entre prados alcanzar
otro cruce, yendo por la derecha y dejando a la izquierda el sendero que
en cinco minutos conduce a la bellísima torca del Mortero de Astrana.
Tras un tramo en el que las praderas siguen siendo el paisaje dominante,
se entra en un bosquete de robles en el que hallamos otro cruce. Ir por
la izquierda, saliendo del robledal junto a unas cabañas.
Altitud: 850 m.
Km: 3

Altitud: 1.015 m.
Km: 5
Hasta aquí la ruta coincide con el GR-74 (Corredor Oriental) procedente de Ramales, separándose ya de ella, para en suave ascenso bordear por el Este una extensa depresión, Llanalacueva, en uno de cuyos sumideros se encuentra la entrada a la sima de Cellagua. Tras un breve tramo, se alcanza el punto más alto del recorrido desde el que ya se da vista a la otra vertiente, y al fondo asoma la costa oriental de Cantabria.
Altitud: 1.065 m.
Km: 6
Tiempo: 2 h
Hacia la izquierda, desde este collado, parte el sendero que conduce
a la sima de Garmaciega, entrada al sistema Garmadega-Cellagua, que con
unos 800 m de desnivel se encuentra entre las cavidades más interesantes
de la comarca. Comenzamos el descenso, ya por la cuenca del Asón,
aunque todavía continuemos en tierras sobanas. Después de
una bonita bajada, en la que ignoramos un desvío a la derecha,
se llega junto a unas cabañas, al borde de una preciosa depresión
ocupada por prados.
Altitud: 920 m.
Km: 7,5
Siguiendo un camino empedrado, vestigio del que sirvió de comunicación entre los valles de Soba y Ruesga, rodear el hoyo por el Oeste, para cruzar después una portilla que da paso a tierras del municipio de Ruesga. Emprendiendo otro claro descenso, el camino se adentra en un bellísimo hayedo, que cuenta con algunos ejemplares monumentales. Sorteando varios árboles caídos a causa del viento y el paso del tiempo, de pronto, entre el denso ramaje se distingue abajo una extensa zona desprovista de arbolado que pronto identificaremos como una gran hondonada.
Altitud: 700 m.
Km: 9,5
Tiempo: 3 h 1'

Impresionante paraje, de dimensiones comparables a los grandes jous de
los Picos de Europa, pero situado a mucha menor altitud y tapizado de
pastizales, en los que se alimenta habitualmente el ganado vacuno y caballar.
Tras un breve ascenso, se alcanza la entrada norte del hoyo, retomando
enseguida el camino empedrado, que desdende por otm magnífico hayedo
asentado sobre el agreste lapiaz.
Entre un relieve atormentado, el camino permite un recorrido relativamente
cómodo, conservando algún tramo en muy buen estado, como
el del Puente de Carcajil, armadura realizada con el fin de salvar el
fondo de un hoyo. Después de la salvaje espectacularidad de estos
parajes, la llegada a una zona más humanizada, aunque también
de gran belleza, nos da la sensación de haber pasado una frontera
imaginaria. Así encontramos las primeras cabañas, algunas
de ellas derruidas.
Altitud: 600 m.
Km: 13
El paso del tiempo y las modernas comodidades han hecho que algunas de
las cabañas más aisladas se hayan abandonado. Aún
así, todavía son utilizadas una buena parte de las mismas,
y entre ellas, prados y variada vegetación, continúa el
descenso. Habiendo perdido ya bastante altura se entra en los dominios
del encinar, retomando la senda empedrada. Así, en una de las revueltas
del camino, dejamos a la derecha una generosa surgencia, la Fuente de
las Pilucas, que suministra el agua al pueblo de Riba. Más abajo,
el camino pasa junto a unas cabañas, tras las cuales desemboca
en un callejo que discurre entre tapias y, por la derecha, nos conduce
a la entrada de un pueblo, ya a orillas del Asón.