
| Superficie | 32 Km2 |
| Nº de habitantes | 2.000 |
| Distancia desde Santander | 34 Km. |
| Altitud | 46 m. |
| Estación de ferrocarril | No |
| Línea de autobuses | Sí |
| Teléfono del Ayuntamiento | (942) 62 10 41 |
Posee un importante patrimonio arquitectónico, destacando en lo religioso la iglesia de Santa María de Bareyo, uno de los más bellos ejemplos del románico, con la pila bautismal más original y monumental de Cantabria. No menos recomendables resultan las iglesias parroquiales y casonas blasonadas de Ajo (Cuesta, Arredondo, Hoyo…) y Güemes (Mazas, Cereceda,...).
También se conserva en Bareyo uno de los pocos molinos de mar de Cantabria, artilugios que, en sus versiones marinas o fluviales, abundaban antiguamente en la región.
El valle de Bareyo dibuja un paisaje de contrastes, de praderas y bosques, de mar y montañas y apacible ría.
Escarpados acantilados y recoletas playas jalonan los diez kilómetros de costa que separan el cabo de Ajo del acantilado de Brenas, donde destacan, además de la efigie del faro, las playas de Cuberris y Antuerta, y las atalayas del Rostro, Cárcabo, Urdiales y Quintres.
Ya en el siglo XIX, con el advenimiento del estado constitucional, se configuró como uno de los distritos segregados de la Junta de las Siete Villas y, con el nombre de Ajo, se convirtió en ayuntamiento para, a continuación, pasar a denominarse Bareyo, con capital en la localidad de Ajo.
La localidad de Bareyo, que da nombre a todo el municipio, conserva uno de los más bellos edificios de la Edad Media de Cantabria: la iglesia de Santa María de Bareyo. Es una espléndida construcción románica de fines del siglo XII, en la que destaca la calidad de sus esculturas en relieve en capiteles, y la pila bautismal, una de las mejores del románico regional.


El resto del municipio está ocupado por suaves relieves de escasa altitud en los que predominan las praderías.
Nuestra Señora del Carmen, el domingo siguiente al 16 de julio.
Destacan las fiestas patronales en honor a San Martín, en Ajo, amenizadas con toda clase de actos tanto sagrados como profanos (pregón, misa solemne, procesión, romería, verbena, etc), y en especial con las tradicionales danzas trasmeranas.
Por último señalar la importancia que tiene, aún hoy, el ancestral corro de bolos trasmerano.
