| Superficie | 39,40 Km2 |
| Nº de habitantes | 5982 |
| Distancia desde Santander | 23 km. |
| Altitud | 96 m. |
| Estación de ferrocarril | No |
| Línea de autobuses | Sí |
| Teléfono del Ayuntamiento | (942) 56 30 56 |
En menor medida se encuentra ya a la agricultura, y a las factorias, tanto del municipio como de municipios lindantes; como ejemplo de fabrica en este municipio, mas concretamente en la Penilla de Cayón, tenemos a la Nestle, en la cual trabajan un gran numero de habitantes del valle.
Los primeros vestigios arqueológicos que nos pueden confirmar
la existencia de pobladores en esta zona, se reducen a algunos hallazgos
aislados localizados fuera de contexto. Entre ellos destacar la existencia
de un hacha pulimentada sin adscripción cronológica concreta.
Las primeras referencias documentales se refieren a la Alta Edad Media,
concretamente a los primeros años del siglo VIII, cuando la llegada
de gentes de Castilla, favorecida por los planes Repobladores de Alfonso
I, pobló la mayor parte de las tierras de la actual Cantabria.
En el 811, aparece documentado el monasterio de San Vicente de Fístoles,
de tipo dúplice, lo que confirma un poblamiento anterior. En el
816, el conde Gumersindo dona a San Vicente propiedades que llegan hasta
el mar, y enumera algunas iglesias de Arce, Velo, Oruña, Liencres,
Mortera, "Val de Cayón" (quizás Santa María
de Cayón), Sobarzo, Liérganes, etc.
En el siglo XI, algunas iglesias, como Santa María de Cayón
y San Cipriano de Esles, aparecen vinculadas al monasterio santanderino
de San Emeterio. Dada la proximidad al poderoso monasterio de Castañeda,
es seguro que en este mismo siglo, parte de los territorios del valle
estarían vinculados a este señorío de abadengo. El
hecho parecen confirmarlo las semejanzas entre la colegiata de Castañeda
y las de Santa María y Argomilla de Cayón.
Con la Baja Edad Media, se debilitan los señoríos de abadengo,
para surgir con gran fuerza los nobiliares. Los habitantes de este valle
eran de behetría y estaban vinculados a los linajes locales de
los Obregón y Ceballos. Alfonso XI de Castilla, en el siglo XIV,
vincula el territorio a Gonzalo Ruiz de la Vega, del linaje de la Vega.
La cesión será confirmada por Juan II en la persona del
Marqués de Santillana.
La inclusión de esta tierra, tradicionalmente de behetría,
en el señorío Mendoza-de la Vega, provocará un fuerte
conflicto que desembocará en el Viejo Pleito y luego en el Pleito
de los Valles, por el que se reclama la recuperación de su condición
de realengo. La sentencia será favorable a los habitantes de Cayón
en 1581.
A partir de entonces, el territorio se integra en la provincia de los
Nueve Valles, que en el siglo XVIII, dará lugar a la provincia
de Cantabria.
Entre el patrimonio artístico del Municipio, destacar dos bellos
ejemplos románicos. Santa María de Cayón y San Andrés
de Argomilla, como ya dijimos, de gran semejanza con la colegiata de Castañeda.
Santa María se empezó a construir hacia mediados del siglo
XII.
Es un edifico bastante reformado, con portada de cinco arquivoltas lisas,
de medio punto; nave de crucero muy alta; ábside, y presbiterio
que parece algo posterior debido a la utilización de arcos apuntados.
San Andrés de Argomilla se construyó en los mismos años,
igualmente, de una nave y un ábside, y con capiteles labrados semejantes
a los de Castañeda. Posee sarcófagos de los siglos XI al
XIII. San Miguel de Carceña, cerca de La Penilla, es una ermita
de transición, más próxima a lo protogótico
que a lo románico.
Otras iglesias de interés, ya del XVI-XVII, son: La de San Esteban, en Abadilla; la de la Encina; la de Esles, la de Lloreda; la de la Magdalena, en la Penilla, etc. La arquitectura nobiliar cuenta con bellos ejemplares de casonas de los siglos XVII y XVIII, como la de Ceballos el Caballero, en Argomilla, con cubos angulares almenados (quizás del XVI); la de Obregón, en la Abadilla; la de Córdoba, "Solatorre", Gutiérrez de la Concha, en Esles; Ruiz de Obregón, en Lloreda, etc. Del siglo XX, destacar la casa regionalista de Marcial Solana,en Esles.
Iglesia de Santa María de Cayón
Una de las tres obras románicas del municipio. Pudo ser una de las que cedió a Fístoles en el año 817 el conde Gunde- sindo. Posiblemente se incluyó en ese cenobio, puesto que se nota la mano de los canteros que trabajaron en Castañeda. El valle de Cayón estuvo bajo los señoríos de Obregón y Ceballos durante el siglo XIV y bajo jurisdicción del Marqués de Santillana en el XV.
La iglesia se debió comenzar en el siglo XII, pero está bastante reformada, con una nave de crucero, muy alta, que debió añadirese en época algo posterior al ábside. Está dividido en tres zonas verti- cales por columnas que llegan hasta la cornisa que está decorada con cordones de rombos y sostenida por canecillos labrados: músicos, figuras humanas sedentes, cabezas de animal...
Tres ventanas se abren en el ábside, una en cada paramento vertical, con guardapolvos decorados, arquivoltas sencillas y capiteles tallados. Se abren en arcos de medio punto con capiteles y arquivoltas de media caña con bolas.
Dentro hay un interesante retablo barroco. El presbiterio y el arco triunfal parecen posteriores. La entrada está al oeste con portada de cinco arquivoltas lisas, de medio punto, que apoyan en cimacio seguido.
Iglesia de San Andrés en Argomilla de Cayón
De una sola nave y un sólo ábside, se conserva románica en su mayor parte. La torre, la sacristía y la galería del sur, son añadidos posteriores. La puerta de entrada, situada debajo de la torre, que la oculta, es de arco de medio punto, con arquivoltas decoradas que apoyan sobre capiteles con figura- ciones animalísticas. El ábside se divide en tres tramos verticales separados por columnas cuyos capiteles llegan hasta la cornisa haciendo de canecillos.
De las tres ventanas que tuvo el ábside sólo se conservan dos intactas: la central y la del lado norte. Una larga serie de canecillos decorados recore lo alto de los muros, tanto del ábside y presbiterio como de la nave. En el interior, el arco triunfal es de medio punto rebajado que
Ermita de San Miguel de Carceña
En unos altos, y cerca de La Penilla, en absoluto aislamiento, se conserva aún una pequeña ermita románica recientemente catalogada y restaura- da. Es la de San Miguel de Carceña, de una sola nave y ábside semicircular. Todos los rasgos arquitectónicos y decorativos nos la llevan ya a un área cultural cisterciense o protogótico: arcos apuntados, ausencia de capiteles en la portada, canecillos de proa de nave, etc. Su cronología está en los primeros años del siglo XIII.
Esles
La historia de Esles se remonta al año 811, cuando el monje Sisnando y la abadesa Gudvigia fundan el monasterio de San Vicente de Fístoles, al que en 817 el conde Gundesindo ofrece una muy sólida donación de varios otros monasterios situados en Arce, Belo, Oruña, Liencres, Cayón, etc...
El lugar donde estaba asentado este monasterio de Fístoles debió de ser el actual pueblo de Esles donde todavía existe, aislada y en alto, la ermita de San Vicente, que fruto de excavaciones arqueológicas ha deparado numerosas sepulturas alto medievales indicadoras de un asentamiento humano de reconocida densidad. Esles cuenta con un señalado conjunto urbano, destacando la casona regionalista en Esles, obra de Javier González Riancho.

Además en el resto de los pueblos del municipio también se celebran fiestas locales.


