
| Superficie | 49 Km2 |
| Nº de habitantes | 2.120 |
| Distancia desde Santander | 40 Km. |
| Altitud | 168 m. |
| Estación de ferrocarril | No |
| Línea de autobuses | Sí |
| Teléfono del Ayuntamiento | (942) 59 42 04 |
Es una zona de media montaña que sobrepasa los 1000 metros en la cumbre de Cildá y en la que no faltan hermosos robledales refugiados en las zonas más agrestes, como el barranco de Borleña y otros rincones de gran belleza natural.
Está compuesto por 11 pueblos: Corvera, Prases,
Quintana, Borleña, Villegar, Castillo Pedroso, Esponzués,
San Vicente de Toranzo, Ontaneda, Alceda y Sel de Tojo.
El parque público de Alceda, a orillas del río Pas, tiene un interesante conjunto de arbolado, escenario habitual de diversas celebraciones y eventos. Alceda también es lugar de reconocidas aguas minero-medicinales, con su balneario especializado en curar afecciones de la piel.
Corvera de Toranzo formó parte, durante la Edad Media, del Valle de Toranzo, uno de los que configuraban la Merindad de las Asturias de Santillana.
Las primeras referencias documentales a este municipio, son del siglo X, y se encuentran en el cartulario del monasterio de Santillana. Se refieren éstas a la donación de iglesias y heredades a la abadía por parte de señores locales. Estas cesiones continuaron durante los siglos XI y XII, si bien en esta zona, el poder del señorío monacal no alcanzó la importancia que en otros territorios. Sin embargo, hay que suponer que la primera repoblación importante, tuvo lugar antes, en época, quizás, de Alfonso I. Necrópolis de esta cronología se han localizado en Esponzués, Quintana de Toranzo, San Vicente de Toranzo y Villegar.
Durante la Baja Edad Media, y aún siendo
Corvera de Toranzo lugar de behetría de mar a mar, sus gentes estaban
vinculadas al linaje local de los Ceballos. En el siglo XV, el rey Juan
II cederá estos territorios, que eran de realengo, al conde de
Castañeda, del linaje de los Manrique, afirmando los derechos de
doña Aldonza de Castañeda. Esta cesión provocará
graves conflictos entre nobles, sobre todo con los Mendoza, y con los
habitantes de estas tierras que reclamaban su antigua condición
de behetría. A pesar de todas estas dificultades, el poder de los
Manrique se afianzó en el territorio, durando su señorío
hasta finales del siglo XVIII. A principios del siglo XIX, el municipio
quedó legalmente constituido e integrado en la provincia de Cantabria.

