
| Superficie | 70 Km2 |
| Nº de habitantes | 409 |
| Distancia desde Santander | 129 km. |
| Altitud | 614 m. |
| Estación de ferrocarril | No |
| Línea de autobuses | No |
| Teléfono del Ayuntamiento | (942) 72 50 83 |
Como toda la comarca, Pesaguero sobresale por sus extensos, variados y bien conservados bosques (encinares, robledales y hayedos), de un gran interés faunístico, destacando también la belleza de sus pueblos, con buenas muestras de arquitectura popular, siendo en su conjunto un municipio con un enorme interés natural y paisajístico.
Pesaguero es un municipio rico en manifestaciones
arquitectónicas de valor histórico, tanto desde el punto
de vista religioso como desde el civil.
Variedad de iglesias rústicas aparecen por todo su territorio,
como la de Lomeña, que encierra una interesante pila bautismal
del año 1200.
En Avellanedo y Valdeprado se conservan dos de los pocos hórreos
que aún existen en Cantabria.
Pesaguero, en época cántabra, estaría ocupado por la gens de los concanos, a los que se enfrentaron los romanos durante las guerras cántabras. La llegada de estos últimos se haría por la vía abierta desde Pisoraca, por el puerto de Piedrasluengas, hasta Liébana, siguiendo el río Bullón. Una vez pacificada la región, su explotación económica, como zona de transición hacia la costa, fue continuada.
Pesaguero era uno de los territorios medievales que formaban el valle de Valdeprado, uno de los de la Merindad de Liébana. Sus lugares se nombran por primera vez en los documentos del Cartulario de Piasca, en el siglo X. La dependencia de este monasterio será constante durante toda la Alta Edad Media, alcanzando su mayor poder en los siglos XI y XII. En el año 1122, Piasca pasa a depender del monasterio de Sahagún, y con él todos sus territorios e iglesias.Con la decadencia del poder monacal, en el siglo XIII, se inicia un proceso de señorialización que llevará al reforzamiento del poder de los linajes locales, y sobre todos, de la casa solariega de la Vega.
En el siglo XIV, Alfonso XI cede toda la Liébana y Campoo a su hijo don Tello. Pesaguero, Cueva y Lerones permanecerán, sin embargo, vinculados al monasterio de Sahagún. Por vínculos matrimoniales, desde el siglo XV, quedará todo el territorio bajo el control de los Mendoza-de la Vega, marqueses de Santillana y duques del Infantado, relación que durará hasta el siglo XIX.El interés artístico del municipio se centra en algunos edificios religiosos con elementos de tradición románica, como la iglesia de Caloca, del XIII, con puerta de arquivoltas y capiteles decorados; la de Avellanedo, del XV, pero con elementos muy románicos: espadaña de una tronera en arco de medio punto; la de Lomeña, iglesia con reminiscencias románicas en su interior, que conserva pila bautismal decorada, fechada en el 1200; y Lerones, en cuya parroquia del XIX hay restos escultóricos románicos. La iglesia de Valdeprado, se construyó en el siglo XVIII.
Entre los siglos XVII y XVIII se construyeron la mayor parte de las ermitas del valle. La arquitectura civil se concreta en algunas casonas como la de Salceda, en Valdeprado; la casona de Quevedo, en Caloca; y el conjunto monumental de Vendejo, del que forman parte una casona con torre y dos más blasonadas
La iglesia parroquial de Pesaguero está dedicada a San Pedro.
Se encuentra situada en un altozano, en la parte noroeste del pueblo.
Es una iglesia de una nave con capilla principal muy antigua, siendo obra
original de la primitiva construcción. Presenta, en el exterior,
un alero de losas de piedra sostenidas por canecillos de estilo románico.
En el interior destaca el arco románico, con columnas y capiteles en sus bases, que da acceso a la capilla principal. Caloca es el tercer pueblo más alto de Cantabria (1.108 m) y posee una interesante iglesia románica, fechada en el siglo XIII.
Es el monumento de mayor valor patrimonial de todo el municipio. Se halla emplazada en una loma que protege el pueblo por el oeste, en el lugar denominado Collado de Andilejas. La iglesia es de una sola nave y lo más destacable de su exterior es la puerta principal y su espadaña, así como los canecillos, que nos remontan a la época del románico.
No se sabe con certeza la fecha en que se construyó la iglesia, aunque en el arco de entrada se distinguen algunas letras, entre las cuales parece que se cita dicha fecha: "Año MIIC Consagrose esta iglesia." (pudo construirse en el año 1098). En su interior hay una capilla, con bóveda de cañón, donde estaba la antigua pila bautismal. Los arcos apuntados recuerdan a los de las iglesias de Pesaguero o Avellanedo.
Desde el año 1991, no se celebran las misas ordinarias al hacerlo en la ermita de la Inmaculada. En decreto de 24 de junio de 1996, la Diputación Regional de Cantabria declaró la iglesia de Caloca, como Bien de Interés Cultural, con categoría de monumento.