Municipio de la cuenca del Asón
en el que predominan los agrestes relieves calizos, los cuales accidentan
todo el territorio y separan el "poljé" (valle kárstico
cerrado) de Matienzo del resto del municipio. Además de una gran
riqueza de cavidades de enorme interés espeleológico, estos
macizos conservan importantes extensiones de encinar, así como algunos
hayales de gran belleza refugiados en las zonas más abruptas y elevadas,
en el macizo del Hornijo principalmente. En la comarca oriental de Cantabria,
este municipio se extiende en un valle que constituye una región
natural desde el punto de vista geográfico y etnológico. Está
separado del valle de Soba por una pared orográfica (Castrovalnera,
Collado de las Lobas, Alisas...) que no logró impedir sin embargo
un desarrollo histórico común hasta la época más
reciente.
Historia
Recursos
Este municipio se nutre principalmente,
de la agricultura y ganadería.
Ya desde las épocas más
antiguas parece que hubo población en este valle de Ruesga. Numerosas
cuevas, gran parte de ellas exploradas en la década del 60, por el
grupo espeleológico del Museo de Prehistoria de Santander (S.E.S.S.),
han asegurado la vida en ellas desde el Paleolítico Superior (Cuevas
del Patatal, del Risco, Emboscados, etc, casi todas en Matienzo, con depósitos
y manifestaciones artísticas, grabados y pinturas) hasta la Edad
del Bronce (cuevas de Cofresnedo, Brasada, Llusa, ésta última
proporcionó tres espadas de bronce de tipo argárico aunque
ahora se creen de procedencia atlántica) y del Hierro (Codisera,
Cuatribú, etc). Kársticamente todo este municipio es muy interesante
y ha sido verdadera escuela de espeleólogos no sólo españoles
sino extranjeros. Ruesga, como el resto de estos valles montañosos
orientales (Arredondo, Soba y Rasines) tuvo que ser repoblada en la empresa
política de Alfonso I (s.VIII) cuando se trajo con él muchos
cristianos que habían quedado dentro del dominio musulmán.
En el proceso de señorialización de la Baja Edad Media, Ruesga,
como Soba, es un centro neurálgico del señorío de los
Velasco. El Becerro de las Behetrías (1351) dice que el valle de
Ruesga "es de Pedro Fernández de Velasco", y años
más tarde, en 1392, Juan II daba a su camarero mayor Juan de Velasco
los lugares que el rey tenía en el valle. Y este dominio de los Velasco
pasó a los duques de Frías que nombraban al alcalde mayor.
La capitalidad se estableció en Riba.
En cuanto a sus monumentos cabe
destacar las iglesias de Matienzo y Ogarrio, son particularmente interesantes
en su estilo final gótico, con unas portadas, sobre todo las de la
última, en donde el arco conopial y los pináculos muestran
su raigambre flamígera. En Riba, ruinas, góticas también,
en su cementerio. Interesantes y románticas casonas nobles, con sus
escudos y algún reloj de sol. Destaquemos la de los Arredondo, en
Ogarrio, con tres pisos, cerca almenada, zaguán de doble arco y escudos
del linaje; la conocida por "la Maruca", también en Ogarrio;
en Valle, los palacios de Zorrilla San Martín y del Comendador, del
siglo XVIII, con escudos, vanos de orejeras y balcones herrados, etc. Hay
también casas populares de gran tipismo. En Ogarrio podemos visitar
el monumento más significativo del municipio: la iglesia de San Miguel,
poseedora de una de las mejores portadas de gótico flamígero
(siglo XV). En Matienzo descubrimos un gran "poljé" de
interés geológico (depresión del terreno de más
de 1 kilómetro de anchura).
Monumentos
La fiesta más emblemática
de Ruesga es "El Milagruco" (3-4 de septiembre).
También se celebran
romerías y verbenas por San Bernabé (11 de junio),
San Esteban (3 de agosto),
la Asunción de la Virgen (15 de agosto) y Santa Ana (26 de Julio).
Ambientes
El ambiente de este municipio cuando
cae la noche se traslada a un pueblo cercano, Ampuero. En este hay un gran
ambiente, aumentando este los sábados; y cabe destacar unas grandes
fiestas en esta localidad con sus característicos encierros. En cuento
al municipio de Ruesga, el ambiente prácticamente se restringe a
sus fiestas, ya citadas anteriormente.
Personajes famosos
Un personaje destacable de este
municipio es Francisco Javier Cornejo (1669-1770).
Marino español, nacido en el valle de Ruesga, Santander, el 4 de
marzo de 1669 y muerto en Madrid el 27 de marzo de 1750. Ingresó
en el ejército llegando, gracias a sus méritos, a oficial
de alférez de Jorge de Villalonga y ayudante real del ejército
y costas de Andalucía, pasó después a la armada como
capitán de fragata. En 1692 estuvo en Nápoles en la armada
de Pedro Corbeto. Permaneció durante cinco años en Ceuta que
fue atacada por los moros. Levantado el sitio regresó a Cádiz
en el 1700. Cuatro años después estuvo en Gibraltar y en reconocimiento
a sus méritos recibió el mando de una expedición encargada
de apresar a las embarcaciones que llevaban víveres a la plaza. El
duque de Osuna le concedió, en 1708, el mando del castillo de Santa
Catalina del Puerto de Santa María. En 1715 se incorporó a
la armada como capitán de fragata, estuvo en la expedición
de Mahón a la que condujo un batallón de marina francés
que anteriormente había transportado. De regreso a Cádiz se
le destinó a Puente Suaro, encargado de la guarda de los buques desarmados.
Comandante general del Ferrol, demostró sus grandes dotes de organizador
y su actividad, construyendo numerosos buques. Nombrado miembro de la Junta
Real Almirantazgo, en 1737; y vocal de la de los Baldíos, en 1730;
en 1742 ingresó como consejero en el Supremo de Guerra, del que llegó
a ser decano.