
| Superficie | 28,2 Km2 |
| Nº de habitantes | 3.773 |
| Distancia desde Santander | 31 Km. |
| Altitud | 82 m. |
| Estación de ferrocarril | No |
| Línea de autobuses | Sí |
| Teléfono del Ayuntamiento | (942) 81 80 75 |
Pero aunque parte fundamental, Santillana del Mar es mucho más que las Cuevas de Altamira. Ya en el siglo IX existía en la villa el Monasterio de Santa Juliana, que daría paso a la prestigiosa Colegiata de Santa Juliana en el siglo XII, el primero y más importante de los exponentes del arte románico en Cantabria. En torno a la colegiata y su bello claustro, de finales del XII-principios del XIII, se desarrolló un núcleo de población que vivió épocas de gran esplendor económico, como evidencia la riqueza de las numerosas casonas y palacios que conforman esta villa.
Las torres de Merino y Don Borja (hoy sede de la Fundación Santillana) figuran entre las construcciones civiles más antiguas de una localidad empedrada que es imprescindible recorrer a pie para admirar en toda su plenitud la belleza de sus calles y edificaciones medievales. Nos encontraremos así frente a espléndidos edificios como las casas del Águila y la Parra (donde el Gobierno Regional ha instalado una sala de exposiciones), el palacio y la torre de Velarde, la casa de Leonor de la Vega, los palacios de Barreda, Tagle y Villa y un larguísimo etcétera que sería demasiado extenso enumerar.

Las Fiestas que se dan en Santillana del Mar son:
Santa Juliana el 28 de Junio, San Roque el 16 de Agosto y la Cabalgata
de Reyes el 5 de Enero .
Iñigo López de Mendoza
Don Iñigo López de Mendoza es sin duda el personaje más
universal de los relacionados con Manzanares el Real. Pero no por ser
un eficaz soldado en tiempos de guerra, ni por ser un "hombre de
estado" en épocas inestables de construcción de España,
ni por ostentar el segundo marquesado de la historia de España,
sino por estudioso y poeta: Don Iñigo López de Mendoza,
"El Marqués de Santillana", fue un hombre excepcionalmente
culto, que coleccionó una magnífica biblioteca, hoy en la
Biblioteca Nacional, y fomentó las artes. Por su influencia se
tradujeron al castellano, en Manzanares el Real, las obras de Homero,
de Virgilio y de Séneca. Aunque, curiosamente, su dominio del latín
no era excelente, hablaba fluidamente francés, italiano, gallego
y catalán. Y fue él quien escribió los primeros sonetos
en castellano. No son, sin embargo, sus sonetos, en los que sigue a Petrarca,
su obra más original, sino el Prefacio de sus obras completas,
que se considera el "primer ejemplo de crítica literaria formal
en castellano", y, desde luego, sus Serranillas, canciones pastorales
en las que la lírica popular tomó forma de poesía
refinada y elegante. No es difícil ni demasiado aventurado imaginar
la influencia que el paisaje de Manzanares el Real y las actividades cotidianas
de sus pobladores de entonces ejercieron sobre el Marqués de Santillana
y, por ende, sobre la literatura española, pues queda claro que
él es uno de los precursores de la misma. (No deja de ser curioso
que otro de sus precursores, el rey Alfonso X el Sabio, tenga tan íntima
relación con Manzanares el Real, al fundar doscientos años
antes "El Real de Manzanares").


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