
| Superficie | 45,60 Km2 |
| Nº de habitantes | 59.520 |
| Distancia desde Santander | 27 km. |
| Altitud | 23 m. |
| Estación de ferrocarril | Sí |
| Línea de autobuses | Sí |
| Teléfono del Ayuntamiento | (942) 88 18 40 |
Sus localidades son: Torrelavega, Tanos, Torres, Viernoles, Sierrapando, La Montaña, Barreda, Campuzano, Dualez y Ganzo
En la actualidad, es una importante ciudad que reúne todas las comunidades y servicios para vivir con comodidad, a apenas diez minutos de la costa de Suances y muy próxima a otras destacadas villas como Santillana del Mar o Comillas. Sus comunicaciones con Santander, Palencia, Bilbao y Oviedo la convierten además en punto obligado de paso para muchos visitantes.
Es el centro industrial por excelencia de la zona, tiene en las químicas, celulosas, neumáticos y maquinaria, las bases esenciales de su próspero crecimiento, que han anulado su primitivo carácter agrario.
Además de centro industrial y comercial, Torrelavega es
Gracias a su ubicación estratégica, en la encrucijada de los caminos hacia Asturias y la Meseta, la pequeña aldea dominada por la casa de la Vega durante toda la Edad Media se transformaría con el devenir de los tiempos en un gran centro comercial e industrial.
Su desarrollo industrial comenzó de forma incipiente en la segunda mitad del siglo XVIII, gracias al asentamiento de fábricas de harinas y curtidos que favorecerían la proliferación de establecimientos comerciales. Pero fue con la llegada de grandes empresas como Asturiana de Zinc, Solvay o Sniace, entre finales del XIX y principios del XX, cuando Torrelavega alcanzó su máximo esplendor económico. Su espectacular crecimiento le mereció en 1895 el título de ciudad, concedido por la entonces regente María Cristina.



Fue durante las guerras habidas por la corona de Castilla cuando Don García sobresalió entre los demás caballeros por su valor y por su entrega. Este intrépido comportamiento no pasó desapercibido a los ojos de D. Enrique, el que a la postre sería Rey de Castilla. Así un dia, tras feroz combate y habiendo sido Don
García objeto de múltiples heridas y magulladuras, el futuro monarca le habló de esta forma: "García, lasso vienes, lasso seas" y desde aquel momento el apellido de tan noble y fiel vasallo quedó para la posteridad como García-Lasso. Forma que con el paso de loas años degenero en Gracilaso.
Una vez finalizada la contienda y ya coronado el de Enrique I, el agradecimiento del soberano hacia su súbdito se concretó en títulos y tierras. De entre todo este botín destacaba un lote de terrenos sitos en las Asturias de Santillana. Estas propiedades, localizadas en la confluencia de dos ríos, pasaron a ser la sede permanente de esta casa. Este hecho quedo corroborado cuando este territorio pasó a formar parte de su

